domingo, 20 de noviembre de 2011

Los tres cerditos

Había una vez tres cerditos que eran hermanos, y se fueron por el mundo a buscar fortuna. A los tres cerditos les gustaba la música y cada uno de ellos tocaba un instrumento. El más pequeño tocaba la flauta, el mediano el violín y el mayor tocaba el piano...

A los otros dos les pareció una buena idea, y se pusieran manos a la obra, cada uno construyendo su casita.
- La mía será de paja - dijo el más pequeño-, la paja es blanda y se puede sujetar con facilidad. Terminaré muy pronto y podré ir a jugar.
El hermano mediano decidió que su casa sería de madera:
- Puedo encontrar un montón de madera por los alrededores, - explicó a sus hermanos, - Construiré mi casa en un santiamén con todos estos troncos y me iré también a jugar.
El mayor decidió construir su casa con ladrillos.
- Aunque me cueste mucho esfuerzo, será muy fuerte y resistente, y dentro estaré a salvo del lobo. Le pondré una chimenea para asar las bellotas y hacer caldo de zanahorias.

Cuando las tres casitas estuvieron terminadas, los cerditos cantaban y bailaban en la puerta, felices por haber acabado con el problema. De detrás de un árbol grande surgió el lobo, rugiendo de hambre y gritando:
- Cerditos, ¡os voy a comer!
Cada uno se escondió en su casa, pensando que estaban a salvo, pero el Lobo Feroz se encaminó a la casita de paja del hermano pequeño y en la puerta aulló:
- ¡Soplaré y soplaré y la casita derribaré!
Y sopló con todas sus fuerzas: sopló y sopló y la casita de paja se vino abajo. El cerdito pequeño corrió lo más rápido que pudo y entró en la casa de madera del hermano mediano.
De nuevo el Lobo, más enfurecido que antes al sentirse engañado, se colocó delante de la puerta y comenzó a soplar y soplar gruñendo:
- ¡Soplaré y soplaré y la casita derribaré!
La madera crujió, y las paredes cayeron y los dos cerditos corrieron a refugiarse en la casa de ladrillo del mayor.El lobo estaba realmente enfadado y hambriento, y ahora deseaba comerse a los Tres Cerditos más que nunca, y frente a la puerta bramó:
- ¡Soplaré y soplaré y la puerta derribaré! Y se puso a soplar tan fuerte como el viento de invierno

Sopló y sopló, pero la casita de ladrillos era muy resistente y no conseguía su propósito. Decidió trepar por la pared y entrar por la chimenea. Se deslizó hacia abajo... Y cayó en el caldero donde el cerdito mayor estaba hirviendo sopa de nabos. Escaldado y con el estómago vacío salió huyendo hacia el lago

Los cerditos no le volvieron a ver. El mayor de ellos regañó a los otros dos por haber sido tan perezosos y poner en peligro sus propias vidas. Anónimo.





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jueves, 17 de noviembre de 2011

Don Fresquete

DON FRESQUETE


Había una vez un señor todo de nieve. Se llamaba Don Fresquete.
¿Este señor blanco había caído de la luna? –No.
¿Se había escapado de una heladería? –No, no, no.
Simplemente, lo habían fabricado los chicos, durante toda la tarde, poniendo bolita de nieve sobre bolita de nieve.
A las pocas horas, el montón de nieve se había convertido en Don Fresquete.
Y los chicos lo festejaron, bailando a su alrededor. Como hacían mucho escándalo, una abuela se asomó a la puerta para ver qué pasaba.
Y los chicos estaban cantando una canción que decía así:

“Se ha marchado Don Fresquete a volar en barrilete.”

Como todo el mundo sabe, los señores de nieve suelen quedarse quietitos en su lugar.
Como no tienen piernas, no saben caminar ni correr. Pero parece que Don Fresquete resultó ser un señor de nieve muy distinto.
Muy sinvergüenza, sí señor.
A la mañana siguiente, cuando los chicos se levantaron, corrieron a la ventana para decirle buenos días, pero... ¡Don Fresquete había desaparecido!
En el suelo, escrito con un dedo sobre la nieve, había un mensaje que decía:

“Se ha marchado Don Fresquete a volar en barrilete.”

Los chicos miraron hacia arriba y alcanzaron a ver, allá muy lejos, a Don Fresquete que volaba tan campante, prendido de la cola de un barrilete.
De repente parecía un ángel y de repente parecía una nube gorda.

¡Buen viaje, Don Fresquete! María Elena Walsh


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viernes, 11 de noviembre de 2011

Juegos verbales

Para dramatizar, jugar y cantar con los más chiquitos:

La gallina bataraza

La gallina bataraza
puso un huevo en la canasta
Puso uno, puso dos,
puso tres, puso cuatro,
zapatitos para un gato.


La gallina blanca

La gallina blanca (se hacen cosquillas en el dedo)
puso un huevo
en el sombreo.
Hice una tortilla (tirando de cada dedo)
con sal y perejil
un poquito lo comí (se recorre el brazo y se esconden los dedos en las axilas)
y otro poco lo escondí.


Soy chiquitito

Soy chiquitito
no alcanzo a la mesa,
pongo un banquito
y ¡Pum! de cabeza.




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viernes, 4 de noviembre de 2011

El gallito ciego o la gallina ciega

Juego infantil también conocido como el gallo ciego o la gallinita ciega.

Participan generalmente no menos de seis personas.
Una de ellas será la gallina ciega y se le vendarán los ojos.
La gallina ciega da tres vueltas en redondo para desorientarse y luego intentará agarrar a alguno de los jugadores quienes, por supuesto, tratarán de evitarlo. Cuando atrapa a uno, ese niño cambia de lugar con la gallina ciega y empieza la siguiente ronda.

El juego termina cuando ya han pasado a ser gallina ciega dos o tres de los participantes, o bien cuando los niños se cansan de jugar.

La gallina ciega es muy popular en todo el mundo, siendo incluso inmortalizado en la tela por pintores famosos. Entretiene mucho a los niños, aunque hay que tomar ciertas precauciones antes de jugarlo, como revisar los muebles que tengan puntas agudas, quitar todo lo que pueda provocar la caída de los niños u otro tipo de accidentes.

Existen diferentes tipos de canciones que acompañan al juego, dependiendo de las regiones donde se juegue, como por ejemplo:

-Gallo Ciego, ¿qué has perdido?
-Una aguja y un dedal.
-¿En dónde?
-En la cuesta del totoral.
-Yo te los he hallado y no te los voy a entregar.

o esta otra versión:

-Gallinita ciega,
si tú quieres ver
a la que toques
la has de conocer.

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miércoles, 2 de noviembre de 2011

MI GATO REGALÓN

Yo tengo un gato negro, chiquito y regalón,

se pasa todo el día echado bajo el sol.

Es un gato bueno que no hace mal jamás

al ver a un ratoncito lo corre y nada más.

Autor desconocido.


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LA GALLINA TURULECA.

martes, 1 de noviembre de 2011

Ronda: Mambrú se fue a la guerra

Mambrú se fue a la guerra
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!
Mambrú se fue a la guerra
No sé cuando vendrá
Do re mi, do re fa
No sé cuando vendrá.

Si vendrá por la Pascua
¡qué dolor, qué dolor, qué gracia!
si vendrá por la Pascua
o por la Trinidad
Do re mi, do re fa
O por la Trinidad.

La Trinidad se pasa
¡qué dolor, qué dolor, qué guasa!…
Mambrú no viene ya….

Me he subido a la torre
¡qué dolor, qué dolor que corre!…
Para ver si vendrá…

Por allí viene un paje
¡qué dolor, qué dolor, qué traje!…
¿qué noticias traerá?…

Las noticias que traigo
¡del dolor, del dolor me caigo!…
son tristes de contar…

Que Mambrú ya se ha muerto
¡qué dolor, qué dolor, qué entuerto!…
lo llevan a enterrar…

(otra versión
Mambrú ha muerto en guerra…
Yo le fui a enterrar

Con cuatro oficiales
Y un cura sacristán)

En caja de terciopelo
¡qué dolor, qué dolor, qué duelo!…
Y tapa de cristal…

Y detrás de la tumba
¡qué dolor qué dolor, qué turba!…
tres pajaritos van…

Cantando el pío-pío
¡qué dolor, qué dolor, qué trío!…
cantando el pío-pá.
(Canción infantil, España)


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