domingo, 21 de marzo de 2010

Llegó el señor otoño!!

Al fin llegó el señor Otoño!!
Ahora a jugar y juntar miles de hojitas doradas
que los arbolitos nos regalan.
A disfrutar otra de las cuatro estaciones que Dios nos regala!!!!

¡¡¡Viva el otoño!!!


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miércoles, 17 de marzo de 2010

BALADA DE LA MARIPOSA

Una mariposa se enamoró
de un marinero y lo persiguió.
Lo esperó a la puerta del hotel
y muy contenta se fue con él.

En la gorra blanca se le posó
y al barco blanco tras él subió.
A la chimenea voló después
mirando el mar por primera vez.

Todo el amor de su vida de un día
prodigó con alegría;
y cantaba así: “Marinero de frente,
aunque no me mire, es amor presente”.

Al atardecer, al hundirse el sol,
al marinero llorando vio.
Para distraerlo de su pesar
bailó en el aire por altamar.

De los blancos mástiles se alejó
y un viento fuerte la castigó.
En el agua gris se cayó y se ahogó
y el marinero ni se enteró.

Pero una lágrima sola y salada
resbaló sin saber nada,
y le puso fin al amor verdadero
de la mariposa y del marinero.

María Elena Walsh




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domingo, 28 de febrero de 2010

LA CANCIÓN DEL ESTORNUDO

En la guerra le caía
mucha nieve en la nariz,
y Mambrú se entristecía.
Atchís.

Como estaba tan resfriado
disparaba su arcabuz
y salían estornudos.
Atchús.

Los soldados se sentaron
a la sombra de un fusil
a jugar a las barajas.
Atchís.

Mientras hasta la farmacia
galopando iba Mambrú,
y el caballo estornudaba.
Atchús.

Le pusieron cataplasma
de lechuga y aserrín,
y el termómetro en la oreja.
Atchís.

Se volcó en el uniforme
el jarabe de orozuz,
cuando el boticario dijo:
Atchús.

Le escribió muy afligido
una carta al rey Pepín,
con las últimas noticias.
Atchís.

Cuando el Rey abrió la carta
la miró bien al trasluz,
y se contagió en seguida.
Atchús.

"¡Que suspendan esta guerra!"
ordenaba el rey Pepín.
Y la Reina interrumpía:
Atchís.

Se pusieron muy contentos
los soldados de Mambrú,
y también los enemigos.
Atchús.

A encontrarse con su esposa
don Mambrú volvió a París.
le dio un beso y ella dijo:
Atchís.

Es mejor la paz resfriada
que la guerra con salud.
los dos bailan la gavota.
Atchús

María Elena Walsh





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sábado, 6 de febrero de 2010

Los niños

El FUTURO DE LOS NIÑOS DEPENDE DEL PRESENTE QUE VIVAN, EL PROGRESO NO TIENE SENTIDO MIENTRAS EXISTAN NIÑOS INFELICES.
LOS NIÑOS.






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jueves, 28 de enero de 2010

CANCIÓN DE TÍTERES

María Elena Walsh

Da la media vuelta,
toca el cascabel
roba caramelos en el almacén.
A ver, a ver, a ver.
Me caigo, me caigo,
me voy a caer
si no me levantan me levantaré.
A ver, a ver, a ver.
Diez y diez son cuatro,
mil y mil son seis,
mírenme señores comiendo pastel.
A ver, a ver, a ver.
Por la calle vienen
la reina y el rey
un oso de miga y otro de papel.
A ver, a ver, a ver.
Este gran secreto
sólo yo lo sé:
cuando llueve, llueve;
cuando hay luz se ve.
A ver, a ver, a ver.
Contemos un cuento,
uno, dos, y tres
que acabe al principio y empiece después.
A ver, a ver, a ver.
El sol cuando sale
se llama José,
pajarito chino canta en japonés.
A ver, a ver, a ver.
Los espadachines
con un alfiler
pinchan a la estrella del amanecer.
A ver, a ver, a ver.




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jueves, 31 de diciembre de 2009

Año nuevo

La amistad es como una rosa y su belleza es para siempre. El año nuevo es el mejor tiempo para decirte de nuevo que apreciaré tu amistad para siempre.

¡¡¡Feliz año nuevo!!!!
Naty





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jueves, 24 de diciembre de 2009

POEMA AL NIÑO JESÚS

MI ALEGRÍA


¡Qué alegría!
Sí, qué alegría cuando me dijeron:
ven, vamos a la casa del Señor,
¡ha llegado el Mesías esperado!,
¡ha nacido Jesús, el Salvador!.

¡Qué alegría!
Yo dejé todo cuanto allí tenía,
sólo elegí el cordero más hermoso
y corrí por los montes y cañadas
al encuentro del Todopoderoso.
Brillaban las estrellas en el cielo,
más grandes, más espléndidas, más puras,
las voces de los ángeles cantaban:
¡Hosanna! ¡Gloria a Dios en las alturas!
¡Aleluya!
¡Aleluya!

El sol resplandecía en el pesebre,
la noche de repente se hizo día,
se rasgaron de golpe las tinieblas
y una luz celestial nos envolvía.
¡Qué alegría!

Allí estaba, en los brazos de María,
el niño-Dios, el trigo de Belén.
Mi corazón latía apresurado
pues quería abrazarle yo también.
Me acerqué vacilante y vi en sus ojos
el fuego del amor que me ofrecía,
¡y me llené de Dios en ese instante!
y comprendí el por qué de mi alegría.


Emma-Margarita R. A.-Valdés






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