miércoles, 21 de mayo de 2014

Costumbres de 1810

En 1810 no había negocios. 
Para comprar había que ir a la Recova que estaba en el centro. 
En el resto de la ciudad o en las provincias había algunas tiendas y pulperías donde abastecerse. 
Las mujeres cosían su propia ropa, las más ricas traían de Europa los vestidos ya confeccionados pero debían arreglarlos a su medida. 
Las telas llegaban, también de Europa o del interior del país donde había una incipiente industria textil. Pero por suerte pasaban los vendedores ambulantes vendiendo y pregonando sus mercaderías. 
El aguatero era un vendedor ambulante.
 Iba al rio a sacar agua, juntaba el agua en un barril que se ponia sobre una carreta que la empujaba para adelante con bueyes, llevaba el agua a la ciudad para venderla en cada casa. 
 Vendo agua fresquita para refrescar su boquita. 
 Aguatero!!!  Agua fresca, clara y pura para la doña y el don.
Aquí pasa el aguatero y se va con su pregón.
 Agüita fresca traigo del río, para que tomen todos los días.
 ¡Aguateroooooo! 
 Agua para calmar su sed caballero, agua de la mejor con poco dinero.
 ¡Agua, agüita para las damas bonitas!.

   photo aguatero_zps9711bb61.jpg 




 Los vendedores aparecían a las puertas de las casas.
El lechero aparecía bien temprano... 
 Leche recién ordeñada, 
leche espumosa para usted, 
mi linda moza. 
 Soy el lechero, 
mucho madrugo 
y vengo a todos a despertar.
 Traigo abundante 
y rica leche para que puedan desayunar. 
 La leche cotidianamente llegaba de las estancias o granjas que se encontraban a unas tres millas de la ciudad.
 Era traída a caballo en tarros de barro o latón y cada uno de ellos llevaba de 4 a 6 en una alforja de cuero atada a la montura con una correa
.  photo lechero_zpsb56d1ef8.jpg 

 Para no quedarse a oscuras, pasaba el vendedor ambulante que vendia velas.
 La gente le compraba velas y así alumbraba sus casas. 
También usaban las velas para las tertulias. 
 Vendo velas velitas, para alumbrar las casitas. 
 Vendo velas velones para alumbrar los salones. 
 Yo soy el negrito Tino 
que siempre pasa por acá 
vendiendo escobas y plumeros
 y nadie me quiere comprar.
   photo vendedordevelas_zps7e4509f7.jpg 
 No había luz eléctrica entonces el sereno era el encargado de encender los faroles y anunciar la hora y el pronóstico del tiempo... 
Aquí vengo con mi antorcha
 para encender su farol. 
La luz que pongo en su calle
 se parece a la del sol. 
 El Sereno 
 Soy el sereno, siempre vigilo 
todas las calles de la ciudad. 
Todo lo veo, anuncio el tiempo 
y doy la hora, siempre actual. 
 ¡Las 12 han dado y sereno! 
y la noche está tranquila. 
Camino con mi farol por la ciudad dormida.
   photo sereno_zpsed2b6754.jpg 
 Los vendedores de comidas pasaban a toda hora... 
 Vendedora de pastelitos 
Yo soy la negrita Tomasa 
la que cocina y amasa
 preparo ricos pasteles
 para comerlos en casa. 

 Vendedora de empanadas 
Empanadas bien sabrosas 
para las buenas mozas. 
Empanadas bien calientes
 para todos los valientes.

 Mazamorra dorada para la niña mimada, 
mazamorra caliente para la abuela sin diente.


 photo MC0001493-vendedores-ambulantes_zpsc3448165.jpg

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